Pasar al contenido principal
Lo que se abre se recuerda, lo que se scrollea se olvida

Estar con el radar puesto es parte de nuestro trabajo. Y eso implica que, aunque ya estemos fuera de la ofi, de forma consciente o inconsciente, sigamos detectando tendencias y pensando: esto encajaría de locos con esta marca.

Y justo eso es lo que me pasó con esta nueva tendencia del Mail Club. ¿La conoces? Es una carta mensual física que recibes en el buzón de casa mediante una suscripción mensual. La crea un o una artista y en ella comparte sus reflexiones, recomendaciones del mes e incluso propone pequeños ejercicios para hacer en casa. Además viene acompañada de cosas handmade: un print, un sticker, pequeñas piezas creativas… 

Al ver esto pensé automáticamente en mi amiga Laura. Le escribí y le dije: tía, ¿y si le damos una vuelta a esto? Lo tenemos todo. Tu conocimiento en psicología y una comunidad en Instagram, y por mi parte la parte más creativa y de diseño.

Te dejo por aquí el perfil Laura. Tiene newsletter, blog y un montón de recursos. www.lauraguilarpsicologia.com 🌷 @lauraguilarpsicologa

🫸🏻 Haciendo un stop rápido aquí, antes de seguir, recordemos que en el Festival Blanc, Javier Velilla (director de Brandemia) ya destacó que lo analógico y lo más humano se colaban en el top 1 de tendencias de marketing para 2026.

Cuando todo es inmediato y digital, recibir algo físico se convierte en una experiencia.

¿Por qué incluir un Mail Club en una estrategia de marketing o comunicación? 

Primero, porque rompe con el ruido digital. Todo el mundo compite en feeds saturados, emails que no se abren y stories que se olvidan en segundos. Que algo te llegue físico a casa ya es diferencial.

Segundo, porque crea vínculo real, no solo impacto. No es scrollear y pasar, es parar, abrir, tocar, leer. Eso genera recuerdo, cariño de marca y pertenencia. Justo lo que muchas marcas persiguen y pocas consiguen.

Tercero, porque habla de relevancia, no de alcance. No necesitas miles de personas, necesitas a las correctas. Un Mail Club va directo a comunidad, a gente que quiere estar ahí y que elige escucharte.

Y por último, porque humaniza la marca. Detrás hay personas, reflexiones, cultura y contexto. No postureo ni promo constante, sino conversación honesta.

En resumen: un Mail Club no vende rápido, construye a largo plazo. Y ahora mismo, eso es oro. 💙

Las ideas más potentes llegan cuando mezclas estrategia con creatividad y humanidad.

Cuando piensas una estrategia para una marca (o marca personal) no vale con tener solo una idea cute. Hay que pararse a pensar: ¿qué queremos conseguir?, ¿a quién le estamos hablando?, ¿qué queremos que se les venga a la mente cuando piensen en nosotros?

También toca hacerse preguntas incómodas pero necesarias: ¿nuestro target está en este canal?, ¿tiene sentido para ellos?, ¿qué tono vamos a usar y encaja con la marca? ¿cómo vamos a medir si esto ha funcionado o se ha quedado solo en algo “guay”?

Este post es solo una reflexión, una prueba mental y muchas ganas de explorar formatos que conecten de manera distina. De volver a lo físico, a lo humano y a lo que se queda. Porque al final, de eso va todo esto: de pensar estrategias con cabeza, pero también con intención.

En este post te cuento cómo bajaría todo esto a tierra y cuál sería mi idea creativa si tuviera un Mail Club. 🫢 

 
 
Sarah Balagué
Catadora oficial de restaurantes y anuncios. Aún sin estrellas Michelin, pero con ideas que se merecen una. Escribo para no perdernos nada.

échale un vistazo
También te puede interesar